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martes, 11 de mayo de 2010

Chupasangres diminutos

Hoy, acariciandole el cogote a Pepe, el perro cabrón al que alimento y doy cobijo, noté un bulto. Dije para mis adentros: "Joder, ya ha pillado garrapatas el muy cabrón (valga la redundancia cabrona)".

En efecto. Una garrapata como una judía estaba enganchada chupando la sangra perruna del pobre Pepe. Un leve giro de muñeca en sentido de las agujas del reloj y el insecto se desprendió del can, pisotón y una vida más que tendré que expiar en el purgartorio.

Entonces se me vino a la cabeza que antes, ese tipo de parásitos también afectaban a los humanos en mi entorno natural.




El piojo Pedrín García feliz porque hay una melé de niños


Me acuerdo en el colegio que, de vez en cuando, había una inspección de piojos. A todos los niños se les miraba el pelo e iban separando a los "infectados" para que estuvieran en sus casas de cuarentena.

Anunciaban champús especiales contra los piojos y liendres cuando era época de esos bichos.

Sin embargo ahora, no percibo que se dé de nuevo esa situación, supongo que porque hay más asfalto por donde vivo y los piojos se han ido a vivir a otro sitio. También puede ser que todavía no tengo hijos en edad escolar (ya pronto), no sé, pero el anuncio de Filvit ya no se emite.

En fín, me libré de unos bichos que chupaban la sangre pero todavía tengo otros mucho mayores: Los bancos con su terrible aguijón, la hipoteca. ¿Alguien tiene algíun champú especial para esto?

viernes, 16 de abril de 2010

Guerra



Estamos en guerra.

Todo el mundo. En guerra total. Pero no me refiero a la guerra convencional sino a la guerra cotidiana de todos los dias. Una guerra que por su carácter de presencia en todo momento y continuista, ha dejado de percibirse como tal. Me explico:

Millones de espermatozoides entran en guerra. En una carrera a muerte en el que sólamete el primero que llegue a la meta se llevará el premio. Ésta es la primera de las luchas de la vida; después vendrán muchas más. Desde que nos conciben empezamos con la batalla. Nuestras defensas empiezan a luchar, a entrenarse contra todos los invasores que intertarán enfermarnos, y después de cada batalla perdida y ganada, nos fortalecemos.

El niño de al lado desea nuestro jugete preferido. Él tiene uno, pero quiere más, quiere también el mío. No se lo permitiré.

Esa chica de ahí es muy guapa. Me gusta. Pero está mirando a Alfonsito... Odio a Alfonsito. Veré lo que hago para eliminarle. Quizá me compre esos pantalones que me marcaban más el paquete, y comprarme colonia nueva. Tengo que conseguir que salga conmigo.

Mis padres no me entienden. No me dejan hacer lo que quiero cuando está claro que es lo mejor para mí. ¿Cómo me las apañaré para engañarles? Son muy duros de pelar.

El profesor me tiene manía. No me quiere aprobar. Sin embargo a Alfonsito le aprueban todas. Es posible que tenga que estudiar más.

En la entrevista de trabajo de hoy había mucha gente. No sé que tal me irá. Quizá tenga que prepararme más para quitarme a toda esta gentuza de encima.

El jefe quiere que haga una hora más al dia pagándome lo mismo. ¡Qué cabrón! En cuanto pueda se la juego.

Estamos en guerra.

viernes, 9 de abril de 2010

Instinto básico


En lo que se refiere al origen del hombre, entendiendo hombre como especie humana, (no te mosquees Bibiana) soy Darwinista.

No creo que seamos el centro del universo ni que provenganos del calzonazos de Adán, que se dejó llevar. No me considero nada egocentrista en estos temas. Al contrario, soy de los que piensan que somos uno más, con la suerte o desgracia de estar en lo alto de la pirámide evolutiva (¿Seguro?), pero uno más dentro de la fauna terrestre.

Y es que si nos ponemos a contar cuántos instintos animales conservamos, son muchos. Los instintos son esas fuerzas que no se aprenden, que te hacen saltar sin pensar en cómo saltas. Ya me comprendéis. Sólo el miedo que por algún tabú tenemos a mostrar algunos de estos instintos delante de la sociedad hace que se camuflen un poco, pero ciertamente están ahí.

Instinto de Supervivencia y de petición de auxilio:
Está muy claro. Nos agarramos a un clavo ardiendo por un segundo más de vida. Como todo Dios.

Instinto de protección de la camada:
Como dice la Esteban: Yo por mi hija ma-to. Y supongo que los demás también.

Instinto de conservación de la especie:
Vamos, el que nos induce a procrear y a follar como locos. Suele saltar a una determinada edad.

Instinto de territorialidad:
Imaginaos que estáis en la playa y habéis colocado la sombrilla, las toallas, las neveras,... en fin, que habéis cogido sitio y habéis plantado el culo. Se forma una barrera invisible alrededor de ese sitio. El instinto salta cuando alguien se salta esa barrera y se pone "demasiado cerca". No sé a vosotros, pero a mí se me salen los caninos solos.

Instinto de propiedad:
Probad a quitarle el juguete a un niño, ya veréis lo que pasa.

Instinto de caza:
Hay mucha gente que ha perdido este instinto. A mi se me pone el rabo tieso (como un pointer) y señalo a la vez que olisqueo cada vez que pasa una tia buena. (Borrad eso) Cada vez que pasa una tía.

Si es que somos muy animales...

martes, 30 de marzo de 2010

¡El mar, idiota, el mar!


Ahora que me voy de descanso justamente inmerecido aprovechando estas injustamente merecidas vacaciones, saldré de la zona centro de la península y veré el mar.

¡Aaaah! el mar. Ya sé que para los que vivís cerca de él, no tiene tanta importancia, pero para los que sufrimos el clima continental, pues qué quereis que os diga, hace ilusión.

Y se me ha venido a la cabeza una de esas tantas cosas antiguas que últimamente os cuento. Era un skech de los payasos de la tele.

Gaby le decía a Miliki y a Fofito:

Gaby- Vamos a ver... Una adivinanza. Se trata de una extensión de agua. Agua salada. Muy grande.

Miliki y Fofito se quedaban con cara de tontos.

Gaby- ¡Pero si es muy fácil! Mucha agua, mucha agua. Muy grande. Con olas...

Miliki y Fofito seguía igual. Entonces, Gaby se dirigía frontalmente a Miliki y le decía:

Gaby-¡El mar, idiota, el mar!

Miliki, tiene un par de segundos de perplejidad, pero acto seguido se gira hacia Fofito y le dice:

Miliki- ¡El mar, idiota, el mar!


Buenísimo.


lunes, 1 de marzo de 2010

Juntar hojas

Un día, a un tipo (o tipa) que iba con un montón de hojas en la mano, se le ocurrió que podría estar mucho mejor si éstas estuvieran unidas de alguna manera. Veamos que formas ha inventado el hombre blanco (o de otro color) para unir las hojas.

-Encuadernado: Existen vários métodos de encuadernado. Desde el más atómico como el de un buen libro hasta el rulo de plástico o la espiral.




- El churrufú ese de cobre con patillas: ¡Joder! Se me vino a la cabeza pero no sé su nombre técnico, y es por ello que tampoco tengo imagen. Pero bueno, se trata de una pletina de cobre (creo) de unos 10 x 1 cms. que tiene unas patillas que se introducen por los agujeros que previamente les hemos hecho a las hojas. Bueno... pues eso.

- La grapa: La grapa en un elemento muy común para unir hojas. Debemos tener dos elementos, por un lado la grapa en sí misma y en su misma esencia y por el otro, la máquina que hace que esa grapa se introduzca en las hoja y las junte: la grapadora.

Hay diferentes grapas y grapadoras, dependiendo de la cantidad de hojas a juntar y luego hay otra cosa que no acabo de enterarme muy bién para que sirve. En las grapadoras comunes de oficina hay un dispositivo en la grapadora que hace, bien que la grapa abrace las hojas hacia dentro o bien que las abrace hacia fuera, ya sabéis, pero siempre con mucho amor. No tengo ni puñetera idea de para qué sirve esa doble opción, ya que mi grapadora común de oficina no trae manual de instrucciones. Si alguien lee esto y pudiera iluminar mi ignorancia, se lo agradecería.


- El clip: El clip es una forma muy utilizada para unir hojas, tan utilizada que hasta el Word, tenía por defecto a un ayudante cansino (¡muerte a clippo!) en forma de clip.

¡Que invento! Con un trozo de alambre se solucionaban los problemas de juntar hojas.

Poco a poco, el clip evolucionó hasta el estado de clip forrado de plástico de colores, mucho más molón que el simple clip, dónde va a parar. Si yo fuera un simple clip de primera generación, estaría muerto de envidia. Sobre todo del clip forrado de azul, que es el que más liga.


- Doblando las hojas: Pues sí. Las hojas se pueden juntar doblandose. Existe el doblado simple, el doblado doble para más seguridad y si queremos una fortaleza sin parangón, el doblado doble con rotura, inexpugnable.

- Con moco: Bueno... hay gente que tiene la mucosidad nasal muy desarrollada y que es un pega-quita muy eficaz. Se ahorra un pastón en grapas, clips y demás.

viernes, 19 de febrero de 2010

Epi y Blas


Epi y Blas. Esos personajes tan entrañables de Bárrio Sésamo, están rodeados de una neblina de incertidumbres, de preguntas sin responder, de acertijos escondidos.

Desvelemos algunos interrogantes.

¿Por qué Epi habla susurrando?

Está claro. Tiene miedo. Todo el mundo sabe que Blas es malo. Incluso hay una página que se dedica a esclarecerlo http://www.bertisevil.tv/. Epi habla a Blas en modo susurro para no incomodarlo.

Entonces... ¿Por qué Epi está sonrriendo constantemente?
Volvemos a lo mismo. A Epi le aconsejaron no mosquear a Blas y es por ello que muestra una cara sonriente, pero por dentro está lleno de terror.

Pero... algunas veces Epi ha mosqueado a Blas

Es verdad. Pero eso se da porque Epi no da para más. Todo el mundo sabe que Epi tiene menos luces que un candil sin aceite y a veces cabrea a Blas sin querer.

Epi viste a rayas horizontales y Blas a verticales. ¿Por qué?

Es un requerimiento de Blas para mantener a Epi apocado. Epi siempre fué bajito y rechoncho y quería vestir rayas verticales, para que le hicieran más esbelto, pero Blas se lo negó por contrato.

¿Tienen piernas Epi y Blas?

Sí, las tienen. No me pregunten cómo lo sé.

¿Pueden ser Epi y blas una naranja y un limón parlantes?

Por supuesto que no. ¿Dónde han visto una naranja con piernas?

¿Seguro que Blas es tan malo como lo pintan?

¡Que vá! Es todo fachada. Tiene complejo de inferioridad respecto a Epi y lo proyecta haciéndose pasar por malo. El día que Epi le plante cara de verdad y le pegue cuatro voces, se va a enterar.

¿Son Epi y Blas homosexuales?

Es una pregunta que siempre ha estado en el aire. Dos representantes masculinos de una indeterminada especie y de una indeterminada edad, viviendo juntos, contando hasta diez, que no saben cuando están cerca y cuando están lejos, por no decir de las historias en su habitación, en sus camitas rotuladas con su inicial... Siempre ha habido dudas.
Hasta ahora.





lunes, 15 de febrero de 2010

La guitarra eléctrica


Hace ya algún tiempo... Borrad eso. Hace mucho tiempo, me dió por comprarme una guitarra eléctrica. No sé, me molaba el tema de la guitarra pero el hacerme con una acústica me parecía un poco... un poco poco. Entonces, por mediación de un amigo, le compré la guitarra a otro tío que se iba a comprar otra. Me acuerdo que el tío en cuestión decía que iba a comprarse otra mejor y que esa estaba muy bien para empezar. Me dió un recital y me quedé embelesado. Le pagué las veinte mil cucas que me pedía y me la llevé para casa.

Después vino el problema del sonido. La guitarra debía de estar enchufada a un amplificador para que se oyera en toda su magnificencia. Dicho y hecho. Fuí a la tienda de instrumentos musicales de mi ciudad y me hice con un ampli normalito. Pagué las otras veinte mil cucas (mas o menos) que me pedían y para casa.

Cojonudo. Ya tenía guitarra eléctrica y amplificador. Ya sólo quedaba aprender a tocarla. Porque claro, ponerse a los mandos de eso sin tener ni puta idea es una experiencia que echa para atrás.

Entonces me agencié unas fotocopias en las que enseñaban cómo poner los dedos para cada nota, y de ahí salían los acordes.

Me pasé muchos días practicando los putos acordes, cambiando entre ellos. Del La mayor al Do mayor, del mi menor al la menor, del Re mayor al Fa sostenido... (puñetero Fa - me refiero a la nota musical, porque el anuncio de la rubia con el gel de ducha Fa, es frescor del caribe era canela en rama - , nunca logré hacerlo bien) En fín, un rollo aburrido que te dejaba los dedos ensangrentados, porque las cuerdas metálicas de la guitarra tenían la mala costumbre de clavarse en las yemas de los dedos.

Una vez tenía dominado...Borrad eso. Una vez había ensayado mínimamente el cambio de acordes venía el tocar una canción. Y de nuevo me agencié unas fotocopias en las que venían las letras de las canciones indicando el acorde que había que aplicar para cada frase de la canción.

Empecé por canciones facilítas, de la tuna, del Dúo Dinámico, de Perales... que tenían tres o cuatro acordes en toda la canción que se iban repitiendo.

¡Joder! ¡Vaya destrozo! Ya tiene tela la tuna para que fuera yo y lo agravara más. Por no decir que ver a un cansino tocando... Borrad eso, aporreando la guitarra eléctrica por Perales era todo un espectáculo. Sólo parecía algo cuando ponía el amplificador a "distorsión total" y tocara lo que tocara parecía un guitarrista de Iron Maiden.

En fín, como no obtuve ningún apoyo de familiares y amigos (se limitaban a salir huyendo cada vez que cogía la guitarra) la guitarra ha acabado así:

R.I.P.

viernes, 12 de febrero de 2010

Trabajo por géneros


Hace unos días, me enteré que en uno de mis muchos trabajos a los que acudo para poder pagar la puta hipoteca, no querían ni a extranjeros ni a mujeres. Se trata de una empresa que contrata los servicios de otra empresa y la empresa contratante pone esos requisitos a la empresa contratada.

Un compañero dijo: -Eso es discriminación ¿No?

En un principio, sí que lo es, pero aquí, cada uno tendrá su opinión. ¿Puede una empresa privada, que es la que paga, además de exigir un perfil académico y digamos "mental", exigir un perfil morfológico, sexual, natal, etc...? Difícil cuestión, más aún si no queremos entrar en terrenos pantanosos.

Voy a poner claros ejemplos de discriminaciones de este tipo, cristalinas como el agua.

-Hay pocas mujeres mozas de almacén

-Hay pocas mujeres albañiles, carpinteras, cristaleras, cerrajeras, fontaneras,...

-Hay pocas mujeres legionarias "Combat Ready"

-Hay pocas mujeres porteras de discoteca

-Hay pocas mujeres toreras

-Hay pocos hombres en las cajas del (grandes almacenes)

-Hay pocos hombres en las guarderías

-Hay pocos hombres "señores de la limpieza"

-Hay pocos hombres comerciales de "catálogos de cosmética"

-Hay pocos hombres que salen de un coche sugerentemente en los anuncios de televisión.



Con todo esto quiero decir que por supuesto que existe discriminación o exigencia de un determinado perfil, no sólo a nivel intelectual para según que actividad. Eso es así.

Ahora bién, la guerra está abierta. ¿Se cumple con la paridad de sexos, o se escogen las personas más idóneas para un determinado puesto de trabajo?

No nos engañemos.

El señor que llega a un taller y ve que las mecánicas son mujeres, como mínimo se le pondrá la cara rara, y es muy posible que se vaya a otro taller, por que no se fía. ¿Es justo? No. ¿Quiere decir que las mujeres no están cualificadas para ese trabajo? No, incluso pueden estarlo más. Pero es así. Con lo cual, la persona encargada o dueña del taller, contratará a hombres para el puesto de mecánico.

La señora que lleva a su bebé a la guardería y ve que los cuidadores son hombres, como mínimo se llenará de asombro y es muy posible que se lleve a su bebé a otra guardería, porque no se fía. ¿Es justo? No. ¿Quiere decir que los hombres no están cualificados para ese trabajo? Quiero pensar que no. Pero es así. Con lo cual, la persona encargada o dueña de esa guardería contratará a mujeres como cuidadoras.

¿Son unos estereotipos difíciles de cambiar?

Y tú, abuelita, ¿Qué piensas?

martes, 2 de febrero de 2010

El arte de la seducción

Hace unos días, leyendo a http://papeoypriva.blogspot.com/, me encontré con una entrada dedicada a los contactos por internet, más o menos. Y se me vino a la memoria el cómo intentaba ligar.

Allá por mi época de melovoyacomertó, corrían los principios de los noventa y me iba con los colegas a la discoteca del pueblo.

He de decir, que todos mis esfuerzos, todos mis pensamientos estaban dedicados a intentar comerme algo. Si lo conseguía, era un triunfo y estaba más cerca de ser el "macho alfa" y si no, era un jodido fracaso y me iba a mi casa con el rabo entre las piernas. Así de simple. (algunos me tacharán de machista cabrón, por esto y por lo siguiente, pero no es eso, es sinceridad y, como digo siempre, no se puede luchar contra los genes)

Al principio, durante la musiquita comercial, echaba un ojo a las titis de la disco e iba seleccionandolas. La principal..., la primera reserva..., la segunda reserva... en fín, una lista mental de prioridades. Influían muchas cosas en esa lista: por supuesto influía si la chica en cuestión estaba de buen ver, también el cómo se movía, cómo vestía, si pertenecía a alguna tribu urbana chunga, y sobre todo, si alguna vez me miraba y yo notaba "algo" en su mirada. Eso eran ya 1000 puntos.

Después, esperaba a que sonaran las "lentas" para el ataque. Iba preguntando con toda la simpatía que podía a cada chica por el orden de preferencia mencionado antes: -¿Bailas?, -¿Quiéres bailar conmigo?

En el (difícil) caso de que alguna respuesta fuera afirmativa, sumaba 1000 puntos más y sacaba a bailar a la chica.

Fase 1: Lo primero era el agarre. Yo rodeaba a la chica por la cintura y me agarraba la muñeca de la mano izquierda con mi mano derecha, a una distancia prudencial del trasero. Luego veía a ver la calidad del agarre de ella y su proximidad hacia mí.

Fase 2: Estrechaba poco a poco, muy poco a poco el agarre y la acercaba a mí. Evidentemente los espacios se cerraban y partes del cuerpo que antes no se rozaban, ahora estaban en contacto (con la ropa puesta, se entiende). Si la chica no decía nada, 1000 puntos más.

Fase 3: Se apretaba un poco más el agarre a la vez que bajaba la mano hasta que la distancia prudencial al trasero disminuía hasta cero, sin llegar a resultar soez, o sea, a poquitos y con mesura. También acercaba mi boca a su oreja y dejaba que notara mi presencia más de cerca.

Si la chica no decía nada, otros 1000 puntos.

Y claro está. Con tantos puntos a favor, había que entrar al trapo antes de que se acabaran las canciones, o te podías quedar a mitad y los dos con cara de gilipollas.

Llegados a ese punto, el porcentaje de victorias era bastante aceptable, aunque siempre había alguna que sumando todos los puntos me dió calabazas en el último momento.

Indagando por ahí, he encontrado "El arte de la seducción" en http://www.personal.able.es/cm.perez/seduccion2.htm. Un artículo bastante curioso, del cual extraigo este trozo, que me ha llamado la atención:


"...Yo ya he aprendido de uno de mis grandes errores con las mujeres: Ir detrás de ellas. Al fin y al cabo es honestidad, no haces mas que mostrar lo que sientes, sientes que debes de estar disponible para ella y te parece bien su propuesta de donde salir, la quieres, te das de esa manera, te adaptas, eres el primero en decir te quiero, lo sientes dentro y lo sueltas ¿Porque fingir o hacerse el duro? ¿No es el amor sinceridad? Te vacías, le cuentas lo bien que estas con ella, el futuro que te gustaría compartir, nunca llegas tarde a una cita (te parece que eso es poco serio y le quieres de mostrar que eres fiable, que te encontrara siempre que te espere), estás enamorado y te das... Si algún problema aflora sales decidido enarbolando la bandera del compañero protector. Le haces ver que ella es diferente a todas, intentas aumentarle su autoestima. Quieres demostrarle que eres mucho mejor que su "ex" que era un desgraciado y que la llevaba a mal traer. En el sexo antepones su placer al tuyo (has leído demasiadas cosas sobre hombre egoístas y tu no quieres ser así). Quieres demostrarle que eres diferente, te das a tope... te machacas en el gimnasio para estar 10, te da miedo el no ser suficiente para ella, la ves tanto para ti, que temes que si no haces el esfuerzo ella no lo hará.
Eludes la discusión porque ves un peligro en ella, realmente ella no te conoce enfadado. Te da miedo enfadarte porque crees que es mejor no hacerlo, te controlas y te lo guardas. Planeáis juntos como plantear su vida laboral para que le vaya mejor, te alegras cuando ha dejado de fumar, la apoyas en sus días bajos, la escuchas, te preocupas por su familia... haces todo lo que crees que debes hacer para que se enamore fuertemente de ti... porque tu ya lo estas...
!NO! !NO! !NO! !MAL! !MAL! !MAL!
Amigo ¿Te ha pasado alguna vez esto? ¿Si? ¿Verdad que la querías con locura?... Pues bien, ahora recuerda aquella tía que se quedo colgada locamente por ti... ¿Recuerdas que no le hacías mucho caso? ¿Que de vez en cuando le dabas un flash de alerta?.
Nunca estés disponible al 100%, nunca le des total seguridad de que te tiene seguro, déjale siempre una sombra de duda, no dudes en cambiar uno de los puntos anteriores hacia su opuesto. Si crees que debes gritarle, grítale, si estas muy "cerca" aléjate, mantén un cierto desconcierto, un "si pero no", así estará alerta todo el rato.
No renuncies a tu vida ni a tus amistades, demuéstrale que tienes una vida plena sin ella, que podrías sobrevivir sin ella.
¿Qué es lo más difícil? Piensas que esto no es verdad, que la sinceridad tiene que estar por encima de todo. ¿Como le vas a decir que no tienes ganas de salir si te mueres por estar con ella? ¿No es el amor sinceridad y el demostrar a cada momento lo que sientes realmente? ¿Porque tengo que mentir?....No lo sé amigos, la cosa funciona así no me preguntéis porque, todos perdemos el interés ante lo seguro y nos volvemos locos ante lo volátil..."

A mí me a pasado, ¿Y a vosotros? ¿Y vosotras qué pensais?

¿Sí o qué?

Recuerdo que un día en el curro vino un chaval nuevo, de unos veinte años.


Al poco de entablar una conversación con él, a una de mis enunciaciones (no me acuerdo qué era) me respondió:

-¿Sí o qué?



Recreación gráfica de mis pensamientos en ese momento


- ¿Cómo que sí o qué? ¿Tú me estás vacilando?

- No, hombre, es una frase hecha...

- Pues a mí me parece que me estás vacilando, chaval. Es como si lo que te dijera te la trae al pairo, como si estuvieras diciendo irónicamente "¿No me digas?". Vamos que me estás vacilando.

- ¿Sí o qué?



No veáis con que ganicas me quedé...

viernes, 11 de diciembre de 2009

Inventos y patentes


Hace un tiempo me dio por intentar inventar algo y patentarlo, ya sabéis, algo como el post-it o el clip, una gilipollez de esas que luego es super útil y te dan un montón de pasta si las patentas. Sólamente había que pensar en cosas cotidianas que se pudieran mejorar, algo que diariamente te estaba dando el coñazo y pensaras: "¿Cómo haría yo para mejorar esto?"
He aquí unas cuantas ideas que nunca llegaron a ver la luz:

- El vaso-cubata.

Es sabido por toda la generación del alcohol, que para tomarse un cubata en esos vasos de tubo, había que dar unos cuantos sorbitos al principio, para que cupiera todo el refresco, puesto que no cabía todo (licor, refresco y hielo) en el vaso (en España). Era lo que yo llamaba los "tragos de la muerte" puesto que en esos tragos, el porcentaje de alcohol era mucho más elevado. Pues bien, esos tragos de la muerte no gustaban a todo el mundo, con lo cual se me ocurrió el vaso-cubata.
Era simplemente un vaso más ancho/largo que los normales al que se le añadiría unas marcas para saber hasta dónde había que echar el licor y el logotipo de la marca registrada "vaso-cubata". La idea es que ese tipo de vaso calara en la gente y desplazara al antiguo. ¡Menuda gilipollez! Ahora hay unos vasos más anchos, o copas grandes en los que cabe todo. Yo sigo prefiriendo el vaso de tubo de toda la vida. Soy un nostálgico.
Aquí está. El de toda la puta vida. larguirucho y de vidrio, como tiene que ser

- Las luces indicadoras de potencia de frenada.

Un día, yendo por la N-II camino del curro, al coche que iba delante de mi se le encendieron las luces de freno. Yo supuse que el coche estaba reduciendo velocidad moderadamente, puesto que no había nada en el exterior que indicara lo contrario, pero el caso es que el coche se me vino encima a una velocidad bastante grande. Cuando me quise dar cuenta que el muy cabrón había clavado el pie en el pedal del freno, era demasiado tarde y me lo comí. Como no llevaba el cinturón puesto, metí la cabeza en el parabrisas y me lo cargué (cierto, lo juro). Desde ese día siempre me pongo el cinturón. La idea me vino justo después de quitarme los cristales que se me incrustaron en la cabeza. (Y juro que no me quedaron secuelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas)
Un indicador de potencia de frenada luminoso, que midiera la fuerza con la que pisaras el freno, y así pudieras ganar esa décima de segundo que hace falta para que no te la pegues.
Desgraciadamente, esa idea la vi publicada en una revista de coches poco tiempo después. Se conoce que no fui el único se se comió un coche. También inexplicablemente, esta idea no se ha hecho realidad (de forma masiva). A mi me parece bastante útil.
Imagen generada por ordenador recreando las lucecicas en cuestión

- La escobilla de baño automática.

De aquella corría el año 2002 y un compañero me comentó: "Macho, estando ya en el siglo 21, con todos los avances que hay y toda la tecnología, ¿Tú te crees que todavía hay que doblar el lomo para limpiar el váter con una puta escobilla? Entonces fue cuando se nos ocurrió la escobilla de baño automatica. Después de dar vueltas al tema, ideamos un sistema mecánico que, a traves de unos engranages, al apretar el botón del agua de la cisterna, también bajara a la vez una escobilla circular que recorría el contorno del váter e iba disminuyendo de diámetro gracias a unos muelles. La verdad es que estaba medianamente bien ideado, hasta teníamos hechas las fórmulas físicas para calcular cuánto debían de medir los engranages para que el sistema funcionara. Fuí a informarme del sistema de patentes y la verdad es que no fue muy alentador. Entre eso y que los japoneses también tenían unos sistemas de limpieza de váter (y de culo) atómicos-cósmicos, se nos fueron un poco las ganas.
Todavía sigo pensando en que no era mala idea.
Aquí está el japo Aki Kagoyo mostrándonos el váter del futuro. ¡Aaah! ¡Qué gustico! Termino ya, que me han entrado ganas

Un día de estos volveré a espachurrarme el cerebro, aunque ya sabes, querida abuelita que las mejores ideas son las que no se buscan.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Mazinger Z



Manzinger Z, sí señor. El puto amo. Recuerdo cuando era cani y flipaba con la intro y la canción. Se me volvían los ojos pa`trás cuando la piscina de la base de investigaciones fotoatómicas se abría por la mitad, resbalaba el agua a dos cascadas y del centro de ella salía él. Luego Koji Kabuto, pilotando el planeador, descendía sobre la cabeza de Mazinger hasta que se producía el ensamblaje. Los ojos de Mazinger brillaban y entonces los malosos de turno se jiñaban.


Desgraciadamente, ahora de viejo, ya no me parece tan alucinante. Los dibujos me parecen, pues eso, de hace un taco de años, y el argumento, pues eso, para canis.
Pero prefiero quedarme con mis recuerdos antiguos.


Aquí en España, sólo se emitieron originalmente unos cuantos capítulos (creo que cuarenta y algo) de los noventa y algo que tenía la serie, además de que después tuvo secuelas, a saber: Gran Mazinger, como Mazinguer, pero más mejor y Mazinkaiser, como Gran Mazinger, pero más ultramejor, o sea, la polla con cebolla, atómico-cósmico, la reostia en prosa. Aquí la comparativa:

Mazinger, Gran Mazinger y Mazinkaiser, por alturas, como en la mili


Toda película o serie que se precie, tiene que tener secundarios, y depende de la importancia y los perfiles que tengan estos secundarios, de lo bien implementados que estén en la historia, así será la calidad de dicha pelicula o serie.
Los Malos (todos ellos con problemas graves de salud):

Doctor infierno: Ese color de cara y esos ojos... no sé. Entre asfixia y hepatitis. El Jeje de los malos, muy malo él



Barón Ashler: Grave trastorno de personalidad. Le hacía a pelo y a pluma. Subalterno principal del Doctor Infierno. Siempre salía escaldado...¿O escaldada?







Conde Broken: Tortícolis galopante con indigestión de rimmel. Vino a mediados de seria con afán de quitarle el puesto al Barón Ashler. Pero la cosa no cambió nada, Mazinger les seguía dando para el pelo.







Brutos mecanicos: (¿Brutos mecanicos?) Lo mejor de la serie junto a Mazinger


Los "amigos" de Mazinger


Koji Kabuto, el teror de las nenas en el instituto



Sayaka Yumi: Piloto de Afrodita A y amante en sus sueños de Koji. ¿Soy solo yo, o está como un tren? (en la serie original no disponía de tanto canalillo)



El "Jefe": Rival en plan amistoso de Koji y piloto de Boss Borot



Shiro Kabuto: Hermano de Koji y protagonista de las comedietas de final de capítulo



Doctor Yumi: Padre de Sayaca y Jefe del Centro de Investigaciones Fotoatómicas


Había otros tantos personajes secundarios como los amigos de Jefe (el del moco colgando no tiene precio) y los ayudantes del Doctor Yumi (los que se pegaban una panzá para arreglar a Mazinger después de cada batalla, siempre currando a contrareloj)


Los Robots que "ayudaban" a Mazinger



Afrodita A. Nominada para el premio de robot inútil del año 1979. Lo mejor: Disparaba misiles ¡Y eran sus tetas! Lo peor: Las tetas nunca hacían daño a los Brutos Mecánicos



Boss Borot: Ganador del premio al robor inutil del año 1979. Lo mejor: Se pilotaba con ¡Un volante! Lo peor: Todo lo demás



Sólo para los que son todavía más frikis, porque esto que voy a contar hay que buscarlo aposta y además está en japonés subtitulado al español.



(contiene spoilers)
Como ya dije antes, después de Mazinger Z, vino Gran Mazinger. O sea, en el último capitulo de Mazinger Z, los brutos mecánicos del Doctor Infierno, le están dando pal pelo a Mazinger, vamos, le hacen polvo a pesar de su super aleación Z, pero justo antes de que Mazinger sea destruido por completo, aparece Gran Mazinger, pilotado por un tal Tetsuya y se carga a los brutos mecánicos.


A partir de ahí, viene la serie de Gran Mazinger, que no he visto mucho porque Tetsuya no me llama, a mi me molaba más Koji Kabuto con sus patillas (sin mariconadas).


Mazinkaiser empieza con el último capitulo de Gran Mazinger, en el que Mazinger (en piloto automatico) y Gran Mazinger (pilotado por Tetsuya) están siendo arrasados por los brutos mecánicos (otra vez). En eso que aparece otra vez... Quien? No lo adivinais? Pues quien va a ser: Koji Kabuto que pasaba por alli y le es revelado por el doctor Yumi el terrible secreto de Mazinkaiser, un Super-mega-ultrarobot que tenian guardado pero que les daba miedo sacarlo porque era demasiado poderoso. El caso es que sale Mazinkaiser y de un plumazo se carga a los brutos mecanicos y jubila a Mazinger Z, a Gran Mazinger y al capullo de Tetsuya.



La serie es mucho más moderna, con dibujos actuales tirando a manga y un poco más "adulta". Incluso en un capitulo, Sayaka enseña las tetas a unos guardias de doctor Infierno para distraerles, por no hablar de las dos secretarias que tiene el doctor Yumi, canelita en rama.
No está mal, lo único que Mazinkaiser es tan "la polla limonera" que sus enemigos nunca tienen nada que hacer, y eso seguro que desmoraliza.


Mazinkaiser en concierto con cocacola



Gran spoiler: al final ganan los buenos y pierden los malos.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Fitness Center

Hace tiempo que salió la moda del culto al cuerpo. Ya se sabe, la vida ha sido y será una constante guerra entre los individuos de las diferentes especies para conseguir el mejor puesto y bla, bla, bla, lo que se resume en que estando más bueno/a que el/la de al lado, follaré más. Y con todo eso, ahora están más de moda que nunca los gimnasios.

Bueno, que ahora ya no se llaman así, ahora se llaman centros deportivos, porque, además de temer la sala de pesas y máquinas de toda la vida, tienen sauna, sala de spinnig, aerobic, jazz, stepping, sauna, tienda, cafetería,... todo en un ambiente cool y chic.

La fauna que puebla estos centros deportivos es variada y voy a dar una leve pincelada de cada tipologia de inquilino de gimnasio:

- El megacachas: El el que más hipertrofia muscular tiene de todo el gimnasio, el alumno más aventajado, el favorito del monitor y el que representa al gimnasio en las competiciones. Va ataviado con una camiseta rota por cuello y mangas y unas mallas.


Chuache siempre será chuache


- El monitor: No suele estar tan cachas como el megacachas, pero también está cachas. es el que te aconseja en hacer los ejercicios correctamente y el que te aconseja en llevar una vida sana y natural. Sospecha que el megacachas se come los esteroides a cucharadas soperas pero no lo reconoce.

¡Uaaauh! ¿Ponte en forma con David Meca? ¡Me apunto sin dilación!


- El palillo: El la antítesis del megacachas. El más flojito del gimnasio. Va a lo suyo y le da igual todo lo demás. Suele ir con un chandal de pierna larga y una camiseta cinco tallas más grande.





Ya, ya. Prueba a echarle un pulso y verás

- La tía buena: Siempre hay tias buenas en los gimnasios, pero hay una que es la super tiabuena. Lo sabe y por eso castiga a los presentes poniendose unas mallas tipo "El muro infernal" pero más apretadas si cabe.





Cory Everson. Musa del fitness y buenorra del copón

- El mevoyaponerfuerteendospatás: Es el típico que coge diez veces el peso que con el que puede y ves que se va a romper por la mitad. Normalmente no dura mucho en el gimnasio y después ya no vuelve, quizá por que se ha lesionado. Suele ir en pareja con otro de su especie.



Además de los discos intervertebrales aplanados, las cervicales fisuradas y los meniscos triturados, coxis roto por golpe del culo en el suelo y carrillos reventados por presión de aire elevada.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El Hijo Puta

Bueno, aquí voy a reseñar un relato que me ha llegado al correo y que, por su buena aceptación por mi persona, voy a exponer.

Se trata, según me dicen el el correo, de un premio de novela corta en el año 2005 y que su autor se llama Pedro. (Lo siento, pero no sé más de él. Si por algún azar del destino, alineación de planetas o algo similar, el autor del relato leyera este blog y le molestase, que me lo diga)

A fín de cuentas, el relato me pareció genial, y sobre todo casi me muero de la risa con el, que se supone que es lo que busca.

Su título es: "El hijo puta"


Estaba sentado el otro día delante de mi ordenador cuando me acordé que
tenía que llamar por teléfono a un compañero.
Descolgué el auricular y marqué el número de memoria.
Me contestó un tipo con muy mal humor diciendo:
'¿Qué quiere?'.
'Soy Ignacio Martínez, ¿podría hablar con Roberto Espárrago?' dije
amablemente.
'Te has equivocado, gilipollas', me respondió y acto seguido colgó.

No daba crédito a lo que me estaba ocurriendo. Cogí mi agenda para buscar el
número de mi compañero y comprobé que, efectivamente, me había equivocado.
Pero como aún recordaba el número 'erróneo' que había marcado anteriormente,
decidí volver a llamar a aquel tipo y cuando me cogió el teléfono no esperé
a que contestase y le dije: 'Eres un hijoputa', y colgué rápidamente.
Inmediatamente apunte aquel número en mi agenda junto a la palabra
'hijoputa'.

Cada dos o tres semanas, cada vez que estaba cabreado porque me llegaba una
letra inesperada, o un aviso de multa, o discutía con mi mujer, o alguna
situación por el estilo volvía a llamarlo y sin dejarle contestar le decía:
'Eres un hijoputa'.
Esto me servía de algún modo como terapia y me hacía sentirme mucho más
relajado.

Unos meses después, la maldita Telefónica introdujo el servicio de
identificación de llamadas, lo cual me deprimió un poco porque tuve que
dejar de llamar al 'hijoputa'.
Pero de repente, un día se me ocurrió una idea: Marqué su número de teléfono
y cuando escuché su voz le dije: 'Hola, le llamo del departamento de ventas
de Telefónica para ver si conoce nuestro servicio de identificación de
llamadas'.
'No' me dijo el tío grosero, y me colgó el teléfono.
Rápidamente lo volví a llamar y le dije: 'Eres un hijoputa'.

Un mes después, estaba yo esperando con mi coche a que una anciana saliera
de la plaza de aparcamiento del Hipercor. Esta lo hacía muy lentamente y
cuando terminó la maniobra y me disponía yo a ocupar la plaza libre,
apareció un Golf GTI negro a toda velocidad y se metió en el hueco que iba
yo a ocupar. Comencé a tocar el claxon y a gritar:
'¡Eh, oiga!, ¡que estaba yo esperando!, ¡no puede hacer eso!'.
El tipo del Golf se bajo, cerró el coche y se fue hacia el centro comercial
ignorándome como si no me hubiera oído. Yo me quedé completamente frustrado
y pensé: 'Este tío es un hijoputa. El mundo está lleno de ellos'..
Justo en ese momento vi un letrero de 'SE VENDE' en el cristal de atrás del
Golf. Lógicamente anoté el número y me fui a buscar otra plaza de
aparcamiento.

A los dos o tres días, vi en mi agenda el número del 'hijoputa' y me acordé
que había anotado el número del tipo del Golf. Inmediatamente le llamé y le
dije:
- 'Buenos días. ¿Es usted el dueño del Golf GTI negro que se vende?'
- 'Sí, yo mismo'
- '¿Podría decirme dónde puedo ver el coche?'
- 'Sí, por supuesto. Yo vivo en la calle de Don Ramón de la Cruz esquina con
Montesa, es un bloque amarillo y el coche está aparcado justo enfrente de la
casa'
- '¿Cómo se llama usted?'
- 'Enrique Juárez'
- '¿Que hora sería la mejor para encontrarme con usted y discutir los
detalles de la operación, Enrique?'.
- 'Pues yo suelo estar en casa por las noches'.
- '¿Puedo decirle algo, Enrique?'
- 'Si, claro'
- 'Enrique, eres un hijoputa de la hostia', y colgué el teléfono.

Inmediatamente después de colgar anoté el número en mi agenda al lado del
otro, pero en este puse el nombre de 'hijoputa II'.
Ahora tenía dos 'hijoputas' para llamar y así estuve durante dos o tres
meses, llamando ahora a uno, ahora a otro; hasta que comenzaba a aburrirme
un poco.

Me puse a pensar en serio sobre cómo resolver este problemilla y al cabo de
un par de whiskys se me ocurrió algo. Primero llamé al 'hijoputa I':
- 'Dígame'
- 'Hola hijoputa' - pero esta vez no colgué.
- '¿Estas ahí todavía, verdad, cabrón?'
- 'Si, hijoputa'.
- 'Deja ya de llamarme o....'
- 'Noooooo'.
- 'Si supiera quién eres te rompía la boca', me dijo.
- 'Me llamo Enrique Juárez y si tienes cojones vienes a buscarme. Vivo en la
calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa, en un bloque amarillo, justo en
la puerta donde hay aparcado un Golf GTI negro, so hijoputa'
- '¡¡¡Ahora mismo voy para allá!!! Tu sí que eres un hijoputa y ya puedes ir
rezando todo lo que sepas. Te voy a matar a hostias'
- '¿Sí?. ¡Que miedo me das, hijoputa!' y colgué el teléfono..

Inmediatamente llame al hijoputa II:
- 'Dígame'
- 'Hola hijoputa' y no colgué.
- 'Como te pille algún día...'
- '¿Que me vas a hacer, hijoputa?'
- 'Te voy a patear las tripas, pedazo de cabrón'
- '¿Sí?, pues a ver si es verdad, hijoputa. Ahora mismo voy hacia tu casa' y
colgué.

Por último, cogí el teléfono y llame a la policía. Les dije que estaba en la
calle Don Ramón de la Cruz esquina con Montesa y que iba a matar a mi novio
homosexual en cuanto llegara a casa.
Luego hice otra llamada rápida a 'Madrid directo' y les dije que iba a haber
una pelea de pandillas en la calle Don Ramón de la Cruz esquina Montesa.
Y entonces me monté en mi coche y me fui para allá a toda leche. Te juro que
es una experiencia que nunca olvidaré. La mayor pelea que he visto en mi
vida. Hasta los cámaras de Telemadrid se llevaron lo suyo.

En fin, después de esto espero que cuando te llame por teléfono me contestes
en tono amable.
Ya sabes, no es bueno que yo me irrite.


Como dije, muy bueno para reirse un rato largo.

Besitos para ellas, abrazos para ellos.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

BIC

Tantos dias sentado en mi escritorio y no me había dado cuenta hasta ahora de lo mucho que añora a los bolis BIC. Será porque la empresa facilita a sus empleados bolis de otra marca que son una mierda. Bueno, a lo mejor no son una mierda, pero es que yo me crié con los BIC y ahora me he dado cuenta que todo lo demás no me gusta. (Me pasa lo mismo con la cerveza, donde esté una mahou, que se quiten las demás)

Añoro su tacto, sus seis caras bien diferenciadas en las que, cuidadosamente con un compás o con la punta fina de unas tijeras, rayaba las declinaciones de latín.

Te dejaba un hoyuelo característico en el apoyo del dedo corazón cuando llevabas un tiempo considerable tomando apuntes. Ese hoyuelo no es igual con otros bolis. (Tampoco tomo apuntes como antes, ahora más bien le doy a la tecla) Pero de todas formas, no es igual.

Añoro ver cómo se acumulaban los rojos y los verdes, porque se utilizaban poco y sobre todo, sobre todo añoro su capuchón.Ese capuchón que se chupaba (esta capucha que lleva el boli este de otra marca no hay quien la chupe), se mordía, te sacabas la cerilla de los oídos... y se capaba. ¡Vaya si se capaba! Me acuerdo que era un monstruo del capamiento de capuchas de boli. Cuando tenías un boli con la capucha capada, ya no era lo mismo, perdía su encanto, sin embargo, si todavía conservaba su apéndice, era la repanocha, ¡Una capucha entera! Y la guardabas con celo de todos aquellos ávidos de capártela.

Después renovaron la capucha del boli haciéndole un agujero en la punta (supongo que para que la punta del boli no se secara) y perdió algo de encanto a mi parecer.

Luego estaba el BIC naranja, que tenía la punta fina y escribía más elegante. Por ello, lo utilizaba la gente más elegante. Pero el boli todoterreno siempre fue el cristal. La mejor relación calidad-precio de un boli en la historia.
Indagando un poco, he descubierto que ahora sacan unas ediciones limitadas y numeradas en acero, plata y oro. ¡Toma ya! Nivelazo.


Bolis BIC de oro, plata y acero

Más tarde, la marca BIC se metió en otros berenjenales que le vinieron grandes. ¡Se metió ha hacer maquinillas de afeitar! ¿Que tiene que ver un boli con una maquinilla de afeitar? Pues eso. Con los bolis, por un módico precio tenías un boli bastante aceptable, pero con las maquinillas, por un módico precio tenías una maquinilla arrancapieles. Vamos que si no querías acabar lleno de trocitos de papel higiénico pegados a la cara, mejor no te afeitaras con las maquinillas BIC.

¿Alguien quiere una exfoliación de cara a lo bestia?


Y últimamente, BIC se ha aliado con Orange para sacar un teléfono móvil deshechable. Muy chulo y con un futuro incierto. Veremos que tal.


También indagando por ahí, he descubierto cosas que se pueden hacer con los bolígrafos BIC. Cosas como estas:








E incluso hay un artista, Juan Francisco Casas, que hace unos dibujos hiper-realistas a boli, a bolígrafo BIC. Son toda una pasada, alucinantes. He aquí una pequeña muestra:

En fín abuelita, te dejo que se me van a hacer hoyuelos, esta vez, en la yema de los dedos.