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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Concienciación cívica

Bueno, hace poco tiempo han cambiado los cubos de basura de la localidad en la que resido y han sustituido los típicos contenedores grandes por unos contenedores soterrados.

La idea, a priori es cojonuda. Se evitarían los malos olores, el sacar la basura de dentro de los contenedores por cierta gente y la cuestión visual y estética mejoraría mucho, los contenedores habían sido diseñados por Mariscal, el del Cobi.

Pero claro, la situación real difiere bastante de la que previamente se supuso. La realidad es que los contenedores soterrados tienen la misma basura alrrededor de ellos que los antiguos, sino más.

¿Por qué ocurre esto? Bien, para mi humilde opinión es un problema de diseño.



La boca de los contenedores es demasiado pequeña, y hay muchas cosas que literalmente no caben, por lo que forzosamente se dejan fuera. Esto es únicamente problema de diseño (que digo yo que cómo no se han dado cuenta antes de ponerlos, pero bueno)

A partir de aquí, se mezcle el problema de diseño con la falta de civismo de la gente.


Los contenedores se abren aplicando una fuerza hacia arriba con el brazo en donde el deltoides tiene que hacer un esfuerzo relativamente flojo. El incivismo de la gente radica en que dejan la basura fuera directamente para ahorrarse el "gran esfuerzo para abrir la tapa" y el fallo de diseño está en no haberlo previsto y haber colocado un sistema de apertura más fácil.

Los contenedores están a una altura del suelo tal, que una persona de altura media tiene que doblar la bisagra entre veinte y treinta grados. El incivismo de la gente radica en que dejan la basura fuera para ahorrarse el "tremendo esfuerzo de doblar la lomera" y el fallo de diseño está en no haberlo previsto y hacer los contenedores más altos.

Mezclen ustedes los tres razonamientos anteriores y llegarán al porqué del principio.



Moraleja: Visto lo visto, y contando con que todavía nos quedan muchos años de educación, Mariscal, macho, la próxima vez prueba los inventos tuyos en tu pueblo.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Sufrimiento animal

Esta mañana sacando a Pepe (mi perro cabrón) sin querer le he pisado en una de sus patas (como tantas veces, eso le pasa por ponerse delante) y él ha reaccionado con un inconfundible ladrido de dolor, lo que me llevó a recordar a mi amigo "el veterinario menguele".
El colega en cuestión era un veterinario que daba clase en un curso que hice de adiestramiento canino y que decía que los animales no sufrían. Que eran tan sumamente "tontos" que segundos después de haber sentido un dolor, se les olvidaba y que no sufrían por ello.
Tuvimos una gran pelea dialéctica porque yo, como muchos de los que estábamos allí, no compartíamos ese modo de vista, pero otros, incomprensiblemente por mi parte, sí.
Parece ser que respecto al tema existe una rama etológica y otra psicológica, y que cada una defiende una posición.

No le hagas sufrir


Mi posición es que el nivel de sufrimiento, inteligencia, comportamiento,... de un animal es directamente proporcional al niuvel que tiene en la pirámide evolutiva. O sea, no quiere decir que el ser humano está por encima del bien y del mal y sea el único que siente, padece, piensa y razona, sino que por su posición en la pirámide y como cumbre de ella, lo hace mucho mejor que los demás.
Un perro, tendrá la inteligencia de un perro. Parece una tontería, pero es así. No se puede comparar con la nuestra, ni con nuestros sufrimientos abstractos, pero tampoco es nula. La tiene. Justo la que tiene que tener.
Según vayamos descendiendo por la pirámide, los comportamientos puramente instintivos irán venciendo a los que puedan ser aprendidos. No tengo la más mínima duda que mi perro es más inteligente que una cucaracha pero menos que yo (aunque haya gente que diga otra cosa)
A lo mejor, mi perro no sufre por la subida del euribor, pero estoy seguro que sí es sensible a la pérdida de alguien "querido" para él, la soledad o el dolor físico.
En fin, que se me va la pinza. Sólo espero que no haya muchos "veterinarios menguele" como el que os cuento y sí de los otros.

viernes, 2 de octubre de 2009

52 kilos

52 kilos es, desde lo que pesa una modelo de 1,80 a lo que se ha llevado un fulano por finiquito.

Cin-cuen-tay-dos-mi-llo-nes-deu-ros. ¡Jo! se te llena la boca al decirlo.

Cuánta razón


El colega en cuestión era el segundo de a bordo del BBVA y eso, le has jubilado y se ha llevado esa pasta gansa.

El caso es que esta noticia ha tenido una acogida variable.

Unos (los más) dicen que es una falta de respeto a la sociedad, que por cierto está en crisis, el que le paguen a un tío tal cantidad de pastizábal por la prejubilación.

Otros dicen que el tío era una máquina de hacer dinero y que se lo merece, además, que el BBVA es una empresa privada y que paga a sus empleados lo que le viene en gana (respetando la ley, se entiende).

¿y yo que digo? Pues está muy claro:


¡ENVIDIAAAAAAAA!


Entre todos los millones de envidiosos, contadme a mí.

martes, 25 de agosto de 2009

El tonto del pito



De esta clase hay un montón, casi me encuentro con uno cada día. Se trata de un especímen que siente los deseos irrefrenables de tocar el pito (y de paso los cojones) al personal desde su vehículo a tracción o propulsión.

Casos en los que puede actuar el tonto tocapitos:

- El semáforo se ha puesto en verde y ha pasado un segundo desde el acontecimiento

- El vehículo de delante lleva incomprensiblemente la velocidad aconsejada por las señales de tráfico.

- El vehículo de delante para incomprensiblemente en un paso de cebra por donde están pasando peatones.

- Hay tráfico

- Hay tráfico y, algunos otros tocapitos ya han actuado

- Otro habitante de un vehículo recrimina alguna pirula realizada por el tonto tocapitos.

- Porque sí.

Es de ley decir que mucha gente se sentirá identificada, pues en algún momento dentro de los largos ratos pasados dentro de un vehículo, habrá rozado e incluso pulsado el pito. No os preocupéis. Gilipollas tocapitos hemos sido todos, pero por favor, no evolucioneis a tontos tocapitos.

También hay que decir a que quien como a mí, le jodan en grado superlativo los tontos tocapitos, que no se alteren y controlen su humor, sean corteses y tengan mucho, pero que mucho cuidado con la testoterona, no nos vayamos a convertir en un tonto de la testoterona (que algún día hablaré de ellos), o mucho peor aún, encontrárnoslo de frente.

Un besito para mi abuelita.

jueves, 25 de junio de 2009

El tonto de la basura


¡Joder! Es que me repatea. Tengo un vecino nuevo que tiene la manía de sacar la basura al descansillo de la escalera. O sea, no la baja a la calle, bien porque en el momento no le apetece o porque sencillamente quiere putear a los demás vacinos que compartimos planta, pero la deja ahí, al lado de la puerta, esperando a que le de la gana al buen señor de llevársela. Y mientras, los demás nos tenemos que comer su puta basura cada vez que entramos en casa. Pues bien, yo os informo (ati, señor que estás en todos los sitios y a tí, abuelita, que eres la única que lee mi blog) que la próxima vez voy a darle una patada a la bolsa y voy a esparcir toda su puta basura por su puerta.

He dicho.

martes, 16 de junio de 2009

Tenemos lo que nos merecemos


Pues sí.

¿Que hay crisis? Qué se le va a hacer.

¿Que no se puede pagar la hipoteca y el banco te embarga? Pues vaya tela.

¿Que la inseguridad ciudadana aumenta? Jó, que fastidio.

¿Que el Betis baja a segunda? ¡Ah, noooo! ¡Eso si que no! ¡Salgamos a la calle y manifestemonos!


¿Desea usted saber más?

martes, 19 de mayo de 2009

El virus que convierte en tontos a los gilipollas


Pues sí señor. De toda la vida ha habido gilipollas. ¿Quién no ha hecho el gilipollas alguna vez en su vida? Pues todo el mundo. Algunos más, otros menos, pero nadie se libra de haber sido gilipollas alguna vez.

El problema viene cuando el síntoma de la gilipollez se convierte en agudo, después en crónico y por último en agudo y crónico al mismo tiempo. Esa persona ha pasado de nivel y se ha convertido en tonto. Pero no tontolculo, tontolapolla o tonto de los cojones, sino tonto a secas.

Y digo yo que debe de ser un virus porque cada dia hay más. Se esparcen más que la gripe esa nueva que hay ahora. Te puedes tirar todo el dia matando tontos que no se acaban, como las moscas.

A partir de ahora, querida abuelita que lees mi blog, expondré aquí cada tonto digno de mención que me cruce, para hacerle los honores.
Por cierto, ten cuidado con no pillar el virus. Si ves que tu grado de gilipollez va aumentando, deja de ver a tus amigos y enciérrate en casa. Ve una reposición de Bárrio Sésamo y dile a tu madre que te meta un par de hostias cada hora hasta que se te pase.