jueves, 12 de febrero de 2009

Multas

El otro día, me encontré una cartita encima de la mesa del comedor con una notita de mi padre: "es una multa, la ha cogido cuando he ido a tu casa a bajar al perro"

Cagándome en todo desprecinto la carta y... ¡Horror! ¡310 leuros del ala!

- Cagüen la hostia..., cagüen la puta doros..., cagüen la madre que parió a Panete..., cagüen tó.

Mientras intento sin conseguirlo no pensar los días que me tengo que levantar a currar a las seis de la mañana para ganar los 310 euros que tengo que dar a esos cabrones, leo: Hecho de la sanción: "No notificar el conductor de la infracción. Viene del expediente x"

Indagando un poco, al fín descubrí lo que pasó.

Se supone que tiempo ha, allá por la provincia de Soria me hicieron una fotito con un radar de esos modernos.


Nuevos radares de la DGT



Los datos corrieron electrónicamente hasta que llegó (o eso dicen) una notificación a mi domicilio. En dicha notificación, además de la multa y todo eso, viene un requerimiento para que se identifique al conductor del vehículo en el momento de la infracción, puesto que ningún agente paró al vehiculo y comprobó la identidad de quién fuera al volante, sino que fué una máquina infernal que hace fotos y las manda (corren los datos) automáticamente.

Cuando no hay respuesta por parte del pringao al que le ponen una multa, te la publican en el Boletín Oficial de la Provincia donde se cometió la infracción, y con eso, te dan por enterado. Con un par de güebos.

Parace ser, que la nueva ley de tráfico, sanciona la no identificación del conductor con multas desde 310 a 1500 euros, de lo que se derivó mi situación.

Como "no me enteré" de que me habían multado, y tampoco tengo por costumbre el leerme el Boletín Oficial de la Provincia de Soria, pues no identifiqué a conductor alguno. Resultado: 310 euros que, créeme abuelita, no te escapas.

El político de turno descojonándose en tu cara de toda la pasta que recauda gracias a gilipollas como tú

miércoles, 11 de febrero de 2009

El asesino del post-it 1

Querida abuelita, este otro relato de la saga de Adalberto está también traido del antiguo blog, pero a diferencia de éste último, aquí sí acabaremos la historia. Disfruten con... "El asesino del post-it"

Primer cadáver

Había una gran aglomeración de gente en el oscuro callejón. Al pie del cadaver se encontraban el Inspector Mento y el Subinspector Tuga, mientras la Agente Tazas, intentaba disolver al gentío.

AT- Circuleeen, circuleen. Aquí no hay nada que ver.

Adalberto, como no, se encontraba en el lugar de los hechos. Observando desde fuera de la cinta de protección que estaba colocando la Agente Tazas.


La Agente Tazas con uniforme de verano


AT- ¡Mira por dónde no me extraña verte por aqui!

IM- ¿De quien hablas, Tazas?

A- Encantado de volver a veros. Hacía mucho tiempo.

AT- Sí. desde que te largaron de homicidios.

ST- Sabes que no podemos compartir información contigo. Nada personal. No nos permiten hablar de casos confidenciales con los detectives de mierda.

A- No os preocupeis por mí. me iré.

Adalberto salío de la escena del crimen con media sonrisa dibujándose en su cara. Había cumplido su misión, hacer creer a la policía que no tenía datos sobre el caso. Nada más lejos de la realidad. Adalberto llegó media hora antes que ellos a la escena del crimen. Era un especialista en oler la sangre. Se encontró el cadaver de un hombre de raza caucásica, de 1, 75 de altur... ¡Bueno, lo que podríamos llamar un tío normal! Tenía el cuello degollado y un post-it azul en la frente que decia: 4/5 .
Después de haber liberado al cadaver del peso que le suponían los 40 euros con 50 céntimos que llevaba en el bolsillo y de anotarse la pista del post-it, se quedó por la zona para dejarse ver por la policía.


La gente normal utiliza los post-it, por ejemplo, para hacer la lista de la compra


El olfato de Adalberto no le fallaba, y le decía que iba a haber más sangre. El asesino no iba a terminar con un sólo cadaver en su cuenta. Habría más.

jueves, 5 de febrero de 2009

La fábrica de potitos 4

Capítulo for



- ¡Ajajá! ¡Putón desorejado y verbenero! Lo tengo todo grabado. Has hecho una confesión de libro. Ahora no tendrás nada y perderás la posibilidad de quedarte con la fábrica de potitos. Además, vas a tener que aguantar a Alejandro dutrante el resto de tu miserable vida.
- ¡Noooo! ¡Por favor! Haré lo que quieras, te pagaré lo que quieras, pero por favor, no le cuentes esto a Alex, ni le enseñes la grabación. Necesito esa fábrica.
- Huummm... déjame pensar... ¡Vale! De momento, amórrate a pilón y después me vas a pedir disculpas por lo que me dijiste antes de detective de mierda, que me sienta muy mal.
- Fido fiscufpass pof lo detectife fe fiedda...
- Pero espera, no sean ansiosa, sácatela de la boca y luego hablas.
- Pido disculpas por lo de detective de mierda.
- Muy bien. Ahora puedes amorrarte. Después quiero que me pagues el triple de lo que me prometiste, mas el 20% de las acciones de la fábrica de potitos que te vas a agenciar gracias a mí.
- ¿el 20%? (sacándosela de la boca)
-Pues no, ahora va a ser el 30%. Además quiero que el guapito de cara este, se desnude, se unte de aceite y que baile.
- Perooo... (sacándosela de la boca)
- Veengaaa..., que esto se afloja.
Era una noche tranquila, de esas en las que sólo sopla una brisa de viento cuando se necesita, con una luna capaz de iluminar las calles más oscuras.Adalberto se encontraba en su lupanar preferido y mientras tres hermosas doncellas de colores distintos se pegaban por jugar con su palito, recordaba como había ganado dias antes una gran suma de pasta y el 60% de las acciones y por tanto el control total de la fábrica de potitos.
Ya, ya sé que no es lo mismo poner croisants a poner una foto de tres titis con Adalberto, pero esto a lo mejor lo ven niños...
SE FINÍ