jueves, 25 de junio de 2009

El tonto de la basura


¡Joder! Es que me repatea. Tengo un vecino nuevo que tiene la manía de sacar la basura al descansillo de la escalera. O sea, no la baja a la calle, bien porque en el momento no le apetece o porque sencillamente quiere putear a los demás vacinos que compartimos planta, pero la deja ahí, al lado de la puerta, esperando a que le de la gana al buen señor de llevársela. Y mientras, los demás nos tenemos que comer su puta basura cada vez que entramos en casa. Pues bien, yo os informo (ati, señor que estás en todos los sitios y a tí, abuelita, que eres la única que lee mi blog) que la próxima vez voy a darle una patada a la bolsa y voy a esparcir toda su puta basura por su puerta.

He dicho.

martes, 16 de junio de 2009

Tenemos lo que nos merecemos


Pues sí.

¿Que hay crisis? Qué se le va a hacer.

¿Que no se puede pagar la hipoteca y el banco te embarga? Pues vaya tela.

¿Que la inseguridad ciudadana aumenta? Jó, que fastidio.

¿Que el Betis baja a segunda? ¡Ah, noooo! ¡Eso si que no! ¡Salgamos a la calle y manifestemonos!


¿Desea usted saber más?

martes, 19 de mayo de 2009

El virus que convierte en tontos a los gilipollas


Pues sí señor. De toda la vida ha habido gilipollas. ¿Quién no ha hecho el gilipollas alguna vez en su vida? Pues todo el mundo. Algunos más, otros menos, pero nadie se libra de haber sido gilipollas alguna vez.

El problema viene cuando el síntoma de la gilipollez se convierte en agudo, después en crónico y por último en agudo y crónico al mismo tiempo. Esa persona ha pasado de nivel y se ha convertido en tonto. Pero no tontolculo, tontolapolla o tonto de los cojones, sino tonto a secas.

Y digo yo que debe de ser un virus porque cada dia hay más. Se esparcen más que la gripe esa nueva que hay ahora. Te puedes tirar todo el dia matando tontos que no se acaban, como las moscas.

A partir de ahora, querida abuelita que lees mi blog, expondré aquí cada tonto digno de mención que me cruce, para hacerle los honores.
Por cierto, ten cuidado con no pillar el virus. Si ves que tu grado de gilipollez va aumentando, deja de ver a tus amigos y enciérrate en casa. Ve una reposición de Bárrio Sésamo y dile a tu madre que te meta un par de hostias cada hora hasta que se te pase.