
Con la llegada de la estación otoñal, los árboles de hoja caduca dejan caer al suelo sus hojas para volver a renacer después en la primavera.
A mi, particularmente me gusta el suelo repleto de hojas, no sé, me da sensación de naturaleza. Pero el hombre, como siempre, tiende a modificar su entorno y se inventa máquinas sopladoras y aparatos recoje-hojas para dejar el suelo como el jaspe.
Y digo yo, que muy listo no soy pero algo estudié, que las hojas están ahí aposta. O sea, las ha dejado caer el árbol a sabiendas, para que hagan de abono a su propio ser y vamos nosotros y le jodemos el invento.
¿Sabéis que? Olvidaros del rollo este último. No me gusta que recojan las hojas y punto.
También en otoño, no sé si tendrá algo que ver, también se cae el pelo. El del cabrón de mi perro y desgraciadamente también el mío.
Mi perro lo tiene fácil. Al muy hijo de perra, le vuelve a salir (cagontó) pero mi caso es diferente, a mi no.
¿Es el otoño el causante de todo esto? ¿Llegaré a los 40 con toda mi melena? Posiblemente sí ¿Y a los 50? Ahí ya está al 50%: sí o no.
No me gusta el otoño. He dicho.